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domingo, 16 de diciembre de 2007

figura humana y belleza

En los años recientes se ha impuesto el estereotipo sobre la bella realidad que prevalece en el género humano, cosa que ha sido terrible sin duda... y aunque en este espacio no me interesa atacar a los promotores de la anorexia y las cirugías plásticas, ni a defender a las gorditas y los rellenitos. Asuntos todos tratados ampliamente en diversos espacios (en los medios de comunicación, las conversaciones y hasta en los spams sentimentales que rondan por ahí en la red); sin embargo, creo que el peor legado de esto es la ceguera parcial o total de la belleza del ser humano por el ser humano.

No sé si sea porque de las cosas que prefiero pintar es la figura humana y normalmente entretengo mi mirada en detalles que para otros pueden peracer nimiedades y tengo la idea de que todo ser humano encierra cierta belleza en su ser, interna o externa, que de algún modo logra manifestarse, hacerse visible... a veces radica en los movimientos gráciles de una persona al desplazarse, a veces en las expresiones, otras en el físico... curiosamente, hay personas que tienen cierto brillo en sí mismas, es una energía difícil de explicar, pero que sin duda se percibe; la mayoría de ellas tienen un común denominador: al conocerlas a fondo tienen cualidades positivas; será acaso que ciertas características logran transminarse como cualidades en el exterior.

Bueno, pero enfocándonos en la forma, la figura humana, más allá de lo armonioso que puede resultarnos de manera evolutiva la simetría lo más perfecta posible en un cuerpo y los parámetros instintivos que nos marcan desde hace siglos. Sería bueno pensar que al estar tan comunicados, tan cercanos y tan concientes de los distintos confines de este mundo, y las personas que los habitamos, hubiese más aceptación y menos segregación.

Que estuviéramos listos para tener una conciencia real del hermoso crisol que formamos los humanos en este mundo. Ver que las diferencias físicas raciales dan matices realmente encantadores a nuestra especie... porque justamente los estereotipos, aunque pueden ser los más atractivos, sin duda también pueden llegar a ser los menos bellos de este planeta.

A través de los últimos años se han repudiado los signos de la vejez, cuando el paso del tiempo es una particularidad única en cada persona; un individuo cuando envejece se hace aún más irrepetible, ya que su aspecto dependerá no sólo de las características físcas, del rostro y del carácter; sino también de la expresión, la postura, salud previa y hábitos comunes en su vida.

Así como esta característica, podemos ir sumando a la lista los aspectos condenados por los estereotipos comercialmente difundidos de la figura humana... agregue usted la acumulación de grasa, las narices grandes, la calvicie, sólo por mencionar algunos. Sin embargo, llegada cierta edad, más de la mitad de la población masculina tiene calvicie; además, de manerra natural, el cuerpo de la mujer se transforma después de su primer parto y en la mayoría de los casos hay un aumento de peso del que difícilmente se recupera. ¿Cuantas de las mujeres que habitan actualmente este mundo han tenido hijos?

Aunque podríamos decir que es sólo cuestión de percepción... hace unos meses una amiga me comentaba que encontraba a los hombres calvos, de cierta manera interesantes; yo he observado en las madres de familia un cambio en los brazos, que se redondean, me gusta pensar que es porque ahora su cuerpo se transformado en un ser que abraza, que envuelve, que protege a sus retoños, me parecen lindos.

Pero bueno, qué se puede esperar de una persona que se entretiene con el contraluz que generan las facciones fuertes en un rostro, que le ocupa que ese brillo del carácter se pueda plasmar en papel, que encuentra únicas las manos de un viejo curtidas por el trabajo del campo, que la asimetría en la expresión la encuentra como sinónimo de espontaneidad...

Claro que cuando la simetría es natural, también es bella. Hace como dos años hice el último retrato formal de una persona (nunca hago retratos de gente conocida por voluntad propia, sólo cuando me lo han solicitado), era de la hija de 15 años de un amigo, la chica era tan perfectamente simétrica, que demoré menos de 40 minutos en hacerlo a partir de la foto... después de los tres meses en que estuve postergando la tarea. Todo, la distancia de un ojo entre ambos, la línea de la oreja hacia los labios y la mirada, la sonrisa era igual a ambos lados, era como estar viendo un diseño de medio rostro con un espejo de por medio; el arco de la ceja a la mitad del ojo, sin duda fue entretenido, es poco común encontrar un rostro así.

En fin, que en cuestión de figura humana, vale la pena volverse a mirar, replantearse lo que vemos, encontrar detalles estéticos en las personas con quienes conversamos, en uno mismo frente al espejo... la figura humana puede llegar a ser tan variable dentro de los límites que nos enmarcan como personas, que sería realmente hermoso saber que la gente aprende a ver con sus propios ojos a la fugura humana y no con los de los medios masivos de comunicación, una mirada nueva para aquello que nos es tan natural, que dificilmente reparamos en el día a día, el rostro y el cuerpo propio, así como el de los demás.

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