Vivimos tiempos en que los gobiernos ya no representan los intereses del pueblo, la mayoría de las personas deseamos la paz y sin embargo, siguen sucitándose eventos violentos en distintos lugares del mundo; a pesar de que a lo largo de los siglos hemos visto cómo la guerra es uno de los actos más retrógradas del ser humano.
La mayoría de las ocasiones, los gobernantes deciden las guerras y la población es quien las padece.
Lo más sorprendente es que en este mundo tenemos todos los recursos para vivir en paz, para que cada habitante de este planeta tenga una adecuada educación, atención a la salud y posibilidad de desarrollo... es sólo que la mayoría de las personas aún no se ha dado cuenta de ello y aún vivimos en una época de transiciones.
Gandhi lo dijo de una manera muy sabia: "No hay un camino hacia la paz, la paz es el camino".
Estoy segura de que muchas personas, como yo, desean una solución pacífica para el conflicto entre las dos Coreas, a pesar de la complejidad del mismo.
Compartir nuestros deseos de paz y la intención de vivir en armonía, es un primer paso para llegar a una realidad que es posible, así como un abrazo solidario en la distancia con nuestros hermanos de otras latitudes, esperando que la sombra de la guerra se disipe y sólo quede la certeza de la paz.
Rita.
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domingo, 28 de noviembre de 2010
miércoles, 28 de febrero de 2007
Aprendizaje
Aprender es algo que me apasiona, sin duda... siento que me falta tanto por ver y hacer, que sólo espero tener suficiente vida por delante.
En ello, la guía es necesaria en cierto punto e indispensable en ocasiones, sin embargo, la impresión que me queda a mis 33, es que las cosas más fundamentales, irremediable y felizmente se aprenden de manera autodidacta.
También me queda la sensación de que cuanto más se sabe sobre algo, menos apetece hablar de ello y queda tan solo el camino corto de la mente para realizar la acción correcta en el momento apropiado, o el ameno comentario en una buena charla... no más. No vaya a ser que se pierda uno la oportunidad de aprender algo más, por la inútil vanidad de pretender enseñar lo que se sabe.
Pues cuando de verdad se quiere ayudar, la enseñanza debe ser un proceso enfocado a compartir.
Sin embargo, a pesar de todo lo que hay escrito en los libros, y en la sabiduría de las tradiciones orales, hay asuntos que ocupan la vida del ser humano para los que nunca hay suficientes descripciones, terrenos en donde uno nunca acaba de aprender... sobre todo el de las personas e inefablemente el tema que desde que el hombre es hombre, se ha ocupado de aprender en un proceso de ensayo y error, aquel que de momento marca una diferencia evolutiva con los demás seres de este mundo y para el que aún no encuentra todas las respuestas, porque de haberlo hecho, tendría paz... el tema del amor.
En ello, la guía es necesaria en cierto punto e indispensable en ocasiones, sin embargo, la impresión que me queda a mis 33, es que las cosas más fundamentales, irremediable y felizmente se aprenden de manera autodidacta.
También me queda la sensación de que cuanto más se sabe sobre algo, menos apetece hablar de ello y queda tan solo el camino corto de la mente para realizar la acción correcta en el momento apropiado, o el ameno comentario en una buena charla... no más. No vaya a ser que se pierda uno la oportunidad de aprender algo más, por la inútil vanidad de pretender enseñar lo que se sabe.
Pues cuando de verdad se quiere ayudar, la enseñanza debe ser un proceso enfocado a compartir.
Sin embargo, a pesar de todo lo que hay escrito en los libros, y en la sabiduría de las tradiciones orales, hay asuntos que ocupan la vida del ser humano para los que nunca hay suficientes descripciones, terrenos en donde uno nunca acaba de aprender... sobre todo el de las personas e inefablemente el tema que desde que el hombre es hombre, se ha ocupado de aprender en un proceso de ensayo y error, aquel que de momento marca una diferencia evolutiva con los demás seres de este mundo y para el que aún no encuentra todas las respuestas, porque de haberlo hecho, tendría paz... el tema del amor.
Etiquetas:
amor,
Aprendizaje,
compartir,
opinión,
paz
martes, 23 de enero de 2007
¡NO!

Imágenes como esta, han sucedido desde siempre, es la estupidez del hombre hacia el hombre mismo: la guerra.
Y ahora debemos sumar la estupidez de la raza humana contra el lugar donde vive y todos los demás seres vivos.
Llevamos años clamando por paz... y nada sucede.
Llegamos a creer que los buenos gobernantes iban a llegar como salvadores a cambiar las cosas, pero eso no ha sucedido y lo más seguro es que eso no suceda en el futuro inmediato.
Ya es hora de que nos desengañemos y comencemos a soñar con realidades.
De que le pongamos acción a esos sueños y no quedemos con simples deseos de mejorar.
Eso sólo nos ha llevado al peor de los males del hombre moderno: la indiferencia.
¿Para qué esperar que alguien te cambie el mundo cuando tú lo puedes cambiar?
Ya es momento de empezar a decir ¡NO!... con acciones
Si no queremos violencia, no la generemos.
Es hora de aprender nosotros y enseñar a nuestros hijos a no arreglar las cosas con intolerancia, sino con la razón
Si queremos que los gobernantes no nos engañen, debemos ser honestos con las personas con quienes convivimos.
Si no queremos un mundo en extinción, empecemos por ser ecológicos en nuestro entorno; casa, escuela y trabajo.
Los que lamentablemente no tenemos el poder o la autoridad para retirar un ejército de algún lugar, o para destinar recursos económicos a los más desfavorecidos... somos la mayoría en este mundo.
Si cada uno de nosotros, que somos mayoría, comenzamos a decir NO en nuestras vidas a aquellas cosas que no queremos para el mundo. Se comenzará a generar una reacción en cadena que, entonces sí, tarde o temprano alcanzará las más altas esferas de poder.
No podemos pedir un mundo pacífico y armonioso cuando no hacemos nada para contribuir a ello.
Decir ¡NO! a algo, a veces suele ser difícil, porque la naturaleza del hombre le hace resistirse al cambio. pero tenemos que pensar en qué realidad queremos vivir o si vamos a esperar a que en algún momento de nuestras vidas, nos alcance alguno de lo males que hemos generado.
Lo más importante es empezar a decir ¡NO!
Y lo segundo: una vez que haz empezado, no parar...
Hasta que el hombre nuevamente mire a su alrededor y pueda comenzar a decir SI.
Y ahora debemos sumar la estupidez de la raza humana contra el lugar donde vive y todos los demás seres vivos.
Llevamos años clamando por paz... y nada sucede.
Llegamos a creer que los buenos gobernantes iban a llegar como salvadores a cambiar las cosas, pero eso no ha sucedido y lo más seguro es que eso no suceda en el futuro inmediato.
Ya es hora de que nos desengañemos y comencemos a soñar con realidades.
De que le pongamos acción a esos sueños y no quedemos con simples deseos de mejorar.
Eso sólo nos ha llevado al peor de los males del hombre moderno: la indiferencia.

¿Para qué esperar que alguien te cambie el mundo cuando tú lo puedes cambiar?
Ya es momento de empezar a decir ¡NO!... con acciones
Si no queremos violencia, no la generemos.
Es hora de aprender nosotros y enseñar a nuestros hijos a no arreglar las cosas con intolerancia, sino con la razón
Si queremos que los gobernantes no nos engañen, debemos ser honestos con las personas con quienes convivimos.
Si no queremos un mundo en extinción, empecemos por ser ecológicos en nuestro entorno; casa, escuela y trabajo.
Los que lamentablemente no tenemos el poder o la autoridad para retirar un ejército de algún lugar, o para destinar recursos económicos a los más desfavorecidos... somos la mayoría en este mundo.
Si cada uno de nosotros, que somos mayoría, comenzamos a decir NO en nuestras vidas a aquellas cosas que no queremos para el mundo. Se comenzará a generar una reacción en cadena que, entonces sí, tarde o temprano alcanzará las más altas esferas de poder.
No podemos pedir un mundo pacífico y armonioso cuando no hacemos nada para contribuir a ello.
Decir ¡NO! a algo, a veces suele ser difícil, porque la naturaleza del hombre le hace resistirse al cambio. pero tenemos que pensar en qué realidad queremos vivir o si vamos a esperar a que en algún momento de nuestras vidas, nos alcance alguno de lo males que hemos generado.
Lo más importante es empezar a decir ¡NO!
Y lo segundo: una vez que haz empezado, no parar...
Hasta que el hombre nuevamente mire a su alrededor y pueda comenzar a decir SI.
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